lunes, 9 de marzo de 2009

De amaneceres que nunca veré...

.. pero que no me importará porque estaré tocando el piano.

Le tiemblan las manos, porque hoy es como si fuera el primer día. Está tocando las cuerdas de una guitarra que no las tiene, porque le gusta imaginar que puede inventar cosas que le gustan a otros. Le divierte jugar con el mundo, porque ella lo tiene, ella lo lleva dentro. Y a él le enseñó a ser conquistador del mundo, amante de los silencios, mirón de la lluvia y tímido de las sonrisas. Era bonito ver como un abrazo significaba más que cualquier palabra, que cualquier gesto. Le gustaba enseñarle a pasar horas mirando solo a los ojos del otro, porque eso les transmitía seguridad. Juntos nos asustamos de las sonrisas que no íban para nosotros, de las que eran malignas, de las que eran en un día doloroso, de las que miraban para otro lado, de las imaginarias, de las que dolían, de las que eran fingidas, de las que eran porque sí, de las que eran repentinas o de las que eran desafortunadas. Y aunque fue así amé las sonrisas que desprendías al verme. Y de las que yo desprendía al verte a ti. Puede que esto sea una tontería, pero es mi tontería favorita.

3 comentarios:

  1. Las tonterías saben cómo conquistar a la gente para que se conviertan en nuestras favoritas. Saben jugar muy bien.


    Un miau de sonrisa

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  2. Nada es una tontería.

    Un besito guapísima!

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